| Dios bendiga a los de León si dicen que no a la fusión |
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| Noticias - In-Fusion | |||
| Lunes, 09 de Noviembre de 2009 10:07 | |||
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LA GACETA DE SALAMANCA 9/11/2009 Santiago JUANES
EL asunto de la fusión de cajas va enfilando su desenlace como en toda buena novela, aunque realmente no sé si nos encontramos en el nudo o en el desenlace. Pero ahí estamos. De momento, para el martes se ha convocado un consejo extraordinario para evaluar el acuerdo que han cerrado (¿? ) los presidentes, la Junta y el PSOE este fin de semana. Lo que me han contado (primer acto de fe) es que Salamanca se queda con los órganos de gobierno de la parte operativa encarnada en el director general y dos directores generales adjuntos, así como con los servicios centrales, y en consecuencia habrá cerca un despacho que coordine las obras sociales de las tres cajas: cada una tendrá la suya. Para León es la parte institucional, o sea, la presidencia y sus órganos. Y para Burgos todo aquello que las cajas tienen en Madrid. Yo dudo -y no soy el único- de que los leoneses se queden quietos con la propuesta y me apuesto caña y pincho a que dicen que no (y lo tienen fácil) entre otras cosas porque allí se aspira a todo alentados por la calle y el leonesismo, que tiene ante sí una oportunidad de oro para arrinconar a populares y socialistas, que pueden ser víctimas de un auto de fe, igual que lo serían aquí si perdiésemos algo que se considera esencial, según creo (segundo acto de fe). ¿Y qué pasa si León dicen que no Aparte de que el leonesismo tendría a Caja España por bandera, como buen nacionalismo, Salamanca no perdería el departamento informático, que el acuerdo cerrado este fin de semana sitúa en León por bendición de la empresa auditoria: Caja España seguirá con su sistema informático, Caja Duero y Caja Burgos con el nuestro, y todos en sus puestos de trabajo. Dios bendiga a los de León si dicen que no desean esta fusión, porque tras coser la suya Salamanca y Burgos, podríamos asomarnos al sur, que también existe, hay buenas oportunidades de negocio y tenemos amigos (tercer acto de fe). Otro aspecto del que me he enterado, así que tómelo igualmente como acto de fe (y van cuatro), es que no se ha estudiado una marca comercial que reúna a las tres cajas, sino que cada una mantendrá la suya, o sea, que en una calle podrá en contrarse una oficina de cada una, al estilo, me han dicho, de Santander y Banesto. Todo el mundo sabe que el Banesto es del Santander, pero ahí tiene las dos marcas funcionando. Y funcionando bien, por lo que dicen. Como soy de letras más que de ciencias y hace tiempo aprendí que en economía dos más dos no siempre son cuatro (probablemente nunca, según un admirado amigo financiero), no me pida que le aclare el alcance de este dato porque no lo entendería aunque me lo explicaran mil y una veces, y con diapositivas. Uno tiene sus limitaciones y espero que por ello no acabe en la hoguera. Como decía al principio yo no sé si esto es el nudo o el desenlace, pero algo me dice que es nudo y casi gordiano, lo que deja en evidencia que nadie sabe cómo terminará, a lo que contribuye el que sea tan difícil conseguir una información fiable, que se mezclen los deseos con las realidades, las emociones con los números, los sentimientos con los porcentajes, las personas con las cifras, las urgencias con las necesidades, el interés político con el financiero, lo local con lo regional, los músculos con la grasa....en fin, creo que está claro. Pero sí convendría que los protagonistas de esta novela tuviesen clara la diferencia entre un acto de fe y un auto de fe. Aún estamos en el tiempo de los primeros, pero se agota; tras lo cual llegarán las exigencias de verdad y responsabilidad, o sea, el riesgo de terminar en auto de fe. Semana clave para que se aclare el futuro de la fusión de cajas, que aún vive horas de incertidumbre.
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