| "Estoy en contra de que cada caja tenga un tercio de poder en los órganos de gobierno" |
|
|
|
| Noticias - In-Fusion | |||
| Sábado, 07 de Noviembre de 2009 08:13 | |||
|
LA GACETA DE SLAMANCA 7/11/09 Fernando Pablos secretario provincial del PSOE ¿Por qué apoya el PSOE de Salamanca el proceso de fusión de las cajas? Apoyamos que en un momento complicado económicamente como éste, se inicien negociaciones con otras cajas que pueden estar interesadas. Con certeza, están más interesadas que Caja Duero, y desde luego yo no apoyo la fusión a cualquier precio. Si estamos hablando de un proceso para sumar esfuerzos, quien parta a priori de una situación menos buena, tiene más interés en que esto llegue a buen puerto. Nadie duda de que el liderazgo en las tres cajas es de Caja Duero. Y por eso, en Salamanca, no hemos estado en ninguna subasta ni en declaraciones altisonantes; hemos estado trabajando bien, sabiendo que al final del proceso o sale bien para Salamanca y Caja Duero o no contará con nuestro apoyo. Y yo confío en que salga bien. ¿Cuáles son las condiciones para que el PSOE mantenga su respaldo? No hay que dar claves de un proceso negociador. Si se va a negociar, que estoy seguro que se va a hacer, y alguien pone sobre la mesa las cartas, está haciendo un flaco favor al resultado final. Tenemos muy claro cuáles son esas claves, pero la imagen es muy sencilla: que cuando nos crucemos por la calle con un trabajador de Caja Duero reconozca lo que hemos hecho por él. Y eso es bien sencillo: anteponer, ante todo, el empleo. Quiero vivir en esta ciudad y quiero ir con la cabeza bien alta por la calle. El problema es que alguien se pueda ir a su casa con la prejubilación, pero ese empleo se pierda. Nos parece bien que quienes no sigan como empleados tengan unas condiciones dignas, similares a las que ha habido en otros procesos, pero ése es un papel fundamentalmente sindical. Nuestra tarea y nuestro esfuerzo está en que Caja Duero, que es un activo económico fundamental para la provincia, mantenga el empleo, pese a las prejubilaciones. Si no se logra ahora, no se va conseguir después. La sede de la futura caja fusionada es un elemento de gran fricción. Si por la sede nos referimos al lugar donde deben ir los servicios centrales, nuestro trabajo será para que la sede y los servicios centrales estén en Salamanca. Es lo que importa. Pero poner sobre la mesa cualquier cuestión en un proceso que queremos que acabe, significa no mostrar las cartas. Hay voces que propugnan, como solución salomónica, que la sede sea rotatoria o compartida. Eso no sirve para mucho: puede contentar ahora, pero tendríamos abierto permanentemente un frente en el futuro sobre dónde tienen que adoptarse decisiones. Si se quiere llegar a algún proceso hay que tener claro a partir de ahora cuáles son las reglas del juego. Porque si no, las reglas del juego se estarían cambiando todos los días y la rotación dejaría abierto permanentemente el debate de cuál es la sede de la futura caja, que a lo mejor debería llamarse Caja Duero porque es la que vertebra la comunidad, pero no vamos a hacer batalla del nombre; eso es una cuestión menor. Si estamos hablando de dónde están los núcleos de decisión y de gestión de la caja, nosotros queremos que en ese proceso de valoración de lo que se ha hecho, y desde el convencimiento de que Caja Duero es la líder, acabe siendo positivo para Caja Duero y para Salamanca. ¿No cierra la puerta a un reparto de sedes, si permanecen en Salamanca los servicios centrales? Hay una cuestión no menor: si hay tres cajas que se tienen que sumar y alguna de ellas sale muy mal parada en la fusión, no se sumará nadie. Lo primero que hay que saber es si son tres los que se quieren sumar porque parece claro que dos sí quieren y el tercero ahora sí está más propenso a hacerlo. Al final, la responsabilidad implica que a nadie se le tiene que decir que esto va a ser una absorción porque nadie lo aceptaría. Pero a partir de ahí, la capacidad negociadora —y la que debemos tener aquí debe ser muy fuerte— es la que dé los resultados. ¿Está de acuerdo con que Caja de Burgos tenga, tal y como pide, un tercio del poder en los futuros órganos de la caja resultante? Está muy bien pedir. Pero yo dejo claro que estoy absolutamente en contra de eso. Porque eso sería ir en contra del principio de lo que ha sido el esfuerzo previo. Si al final dicen que da igual lo que hayas hecho antes, cómo estén las cosas y todos iguales para llevarnos bien, sería un fraude al trabajo de Caja Duero durante mucho tiempo. Confío en que haya un acuerdo, pero el acuerdo no significa que nos olvidemos del pasado y partamos de cero. Vamos a poner sobre la mesa el pasado, a ver cómo estamos, a ver cuánto valemos y a partir de ahí, lleguemos a un acuerdo. ¿El peso en los órganos de gobierno debe ser proporcional al valor de mercado de cada caja? Hay dos cuestiones distintas: la transitoria y la de futuro. Obviamente, en el periodo transitorio (de dos años) el criterio debe ser proporcional. Y en el futuro queremos que las decisiones que benefician a Salamanca y son justas —vamos a trabajar por ellas, seguro que con la complicidad del otro principal partido de la provincia, de los impositores y de los sindicatos— permanezcan en el tiempo. Porque en ese tipo de procesos, lo importante es que cuando pasen los años lo que hoy ha sido fruto —esperemos de un buen acuerdo—, no se cambie porque otros tengan intereses en cambiarlo. Algún miembro del consejo de Caja Duero dice que es más importante estar en los órganos de decisión futuros que tener la sede de la futura caja. Y cuando haya elecciones, ¿qué? Porque ahí no se está "in eternum". O se toma ahora la decisión de qué hay en Salamanca o no se tomará después. Tenemos que ser responsables y tomar decisiones ahora. No hay que quedarse en el cortoplazismo, porque cuando haya elecciones autonómicas, municipales, sindicales, de impositores… a lo mejor no sale ningún consejero de Salamanca o quedamos disminuidos a la menor. Entonces, hemos hecho algo mal porque lo fiamos todo a algo que tiene fecha de caducidad. Y nosotros no queremos fiar nada porque si algo tiene fecha de caducidad, al día siguiente no dependerá de nosotros. ¿En qué ha quedado el acuerdo que firmaron en julio PSOE y PP en defensa de los intereses de Caja Duero y los intereses de Salamanca? En un compromiso que creo que vamos a llevar a cabo los dos partidos. En el ámbito de la relación entre ambos partidos estamos en el corto plazo y en el largo plazo. A nosotros nos interesa mucho el largo plazo y ahí el acuerdo con el PP es el estar juntos en este proceso para defender los intereses de Caja Duero como entidad vinculada a Salamanca desde hace más de 125 años. Y después, en el corto plazo, cuando haya que tomar decisiones, —todavía no estamos en ese periodo—, tengo la convicción, y desde luego por nosotros no va a quedar, que vamos a estar en una posición que será buena para Salamanca. La Ley de Cajas hará incompatible estar en los consejos de administración y ser político de primera línea. En los bancos no hay personas con ese tipo de responsabilidades políticas y la crisis económica ha llevado a la hecatombe a muchos bancos en el mundo; por tanto eso no es garantía de casi nada. Sí creo que es muy bueno que las cajas tengan un servicio público, porque los dividendos se reparten de forma social, y que las administraciones e instituciones formen parte de los ámbitos donde se tomen esas decisiones me parece que es positivo.
Comentarios (2)
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!
Powered by !JoomlaComment 4.0 beta1
|
Nos parece bien que quienes no sigan como empleados tengan unas condiciones dignas, similares a las que ha habido en otros procesos, pero ése es un papel fundamentalmente sindical.